Dice Pellegrini que no está castigando al centrocampista, a pesar de que es el mejor organizador del que dispone en la plantilla y ha desaparecido de las convocatorias desde que fue sustituido en el Pizjuán. Es más fácil cambiar a un malagueño o a un canterano que a un jugador con más palmarés, pero Apoño debe aprender a controlarse. El Málaga le necesita y está desperdiciando la mejor oportunidad de su carrera: liderar al club de su tierra a una clasificación europea. Ojalá que lleguen a un acuerdo, por el bien del equipo.
Apoño
Manuel Pellegrini ha tomado una decisión y se mantiene firme, avalado por los resultados positivos que está cosechando el Málaga. La realidad es que en el único partido en el que ha intervenido Apoño se perdió y luego han llegado tres victorias consecutivas. Pero no sería justo responsabilizar al jugador de la derrota de Sevilla.
El cambio no le sentó bien y su temperamento le ha podido jugar una mala pasada, como en otras ocasiones. Está aprendiendo una dura lección. Debe rectificar y el técnico tampoco tendría que enrocarse en una determinada postura, porque la temporada es muy larga y Apoño es un jugador muy válido, con experiencia y carácter para salir de situaciones complicadas.
Apoño y Recio son los únicos organizadores puros del plantel. Hasta el momento no entran en los planes del chileno, pero pueden aportar mucho fútbol al Málaga. Confiemos en la inteligencia de Pellegrini para manejar la situación lo mejor posible, sin daños colaterales en el vestuario.