Vuelve la incertidumbre para el aficionado malaguista. Cuando el paro y una complicada situación social aprietan más que nunca, el Málaga deja de ser una 'vía de escape'. El club está en venta y el futuro es muy incierto. ¿Qué va a pasar ahora? Difícil saberlo.
Al Málaga siempre le quedará su afición
Los indicios eran malos. Sin fichajes, con denuncias por impago de clubes y significativos jugadores, los seguidores comenzaban a dudar de su idolatrado jeque y se enfurecían con el 'mensajero', el periodista que contaba cómo estaban las cosas.
"Ya vendrá el jeque", decían muchos. No vino Al-Thani, sino Moayad Shatat. Pero parece que su misión no es fichar ni convencer a Cazorla para que se quede, sino realizar una auditoría y negociar la venta del club. El choque con la realidad es tremendo para la afición, que se encuentra con un panorama desalentador.
El aficionado ya no se esfuerza en comprender al jeque, que parece haber llegado a la conclusión de que el Málaga es un 'saco sin fondo' y que no va a servirle para concretar los negocios que perseguía en la Costa del Sol. Los esfuerzos mentales del seguidor malaguista se centran en pensar que el nuevo comprador es fiable y viene con las mejores intenciones.
Pero el presente es agobiante. Si el Málaga no paga podría quedarse fuera de Europa, situación que puede complicarse con las negociaciones para la venta de la entidad. Los técnicos y jugadores que se han fichado en los dos últimos años pueden sentirse engañados y alguno puede imitar a Cazorla.
¿Podrá el club hacer frente a los deudas que acumula? ¿Podrá mantener los contratos que se han firmado, largos en años y altos en cuantía económica? ¿Cómo reaccionarán las instituciones? Preguntas, dudas, sufrimiento... Lo de siempre. Parece que el sueño ha terminado.